
Hoy, mientras el ecocidio continúa, mercenarios con ametralladoras y fusiles de asalto viajan en los atuneros españoles para que podamos seguir expoliando lejanos caladeros y las latas de atún en aceite lleguen sin trabas a los supermercados... Mantenemos un modelo de desarrollo insostenible (casi huelga decirlo) y basado en la exportación de daño. ¿Seremos capaces de despertarnos? ¿Y quién podría ayudarnos? ¿Acaso el poeta? ¿El ensayista? ¿El profesor de filosofía?
Llevamos treinta años de hablar, hablar, hablar; y no hacer nada. Narcotizados, sonámbulos, presos los más en su ceguera voluntaria, como si nada hubiésemos aprendido de los siglos pasados. Treinta años sugiriendo que «menos es más»; treinta años leyendo en las pantallas y escuchando en los altavoces «no te conformes con menos».
Pero no nos concentraremos en las fantasías del Armaggedón final sino en la omnipresencia del apocalipsis cotidiano. El daño a la biosfera y el socavamiento de la autonomía del ser humano se están produciendo ahora; el trabajo de los poderes económico-políticos contra las alternativ

Frente a la teología del mercado y la libido de los grandes almacenes, el sueño de una sociedad en la que los ecologistas, los comunistas y los pacifistas ya no sean necesarios.
Desprendernos de ventajas y dejar de ser verdugos.
Porque todo esto es posible, sí, cambiando las relaciones sociales.
GUARDAME UNO, QUE LO RECOJA ESTE SÁBADO POR LA MAÑANA.
ResponderEliminarUN ABRAZO
VIKTOR
Yo lo quiero, que cuando fui a por el anterior ya no te quedaban. Besos
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