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ÁNGEL GUINDA, CAJA DE LAVA







Ángel Guinda Casales nació en Zaragoza el 26 de agosto de 1948.


A los dieciséis años estaba una tarde sentado en un banco del Paseo de la Constitución de su ciudad natal, meditando frente a una escultura de amantes emparaguados, cuando la Poesía se le apareció, poseyéndole. Desde entonces existe y resiste a golpe de versos.

A finales de los sesenta comenzó a dar recitales, e inició estudios de Medicina que pronto abandonó por la Enseñanza. Sus primeros libros aparecieron en la década de los setenta, y a principios de los ochenta recogió su poesía asumida hasta ese momento en Vida ávida, que destacó muy pronto por la crudeza de sus textos y lo autodestructivo de su propuesta
Compaginó con la escritura su trabajo de profesor de Lengua y Literatura Española: primero en el Prepirineo aragonés y posteriormente en Zaragoza, hasta que desencantado a raíz del juicio contra "La Guinda del Espermento" se exilió a Madrid en 1987.
Su etapa madrileña dio paso a una poesía más existencialista, más preocupada por la soledad y el paso del tiempo. De esta época son las publicaciones Conocimiento del medio, La llegada del mal tiempo y Biografía de la muerte.


Con el nuevo siglo, su afán de comunicar y transmitir le ha llevado a una poesía muy abierta y solidaria, llegando con Claro interior a un público más amplio que se identifica con sus Poemas para los demás.

Es autor de la letra del Himno de Aragón junto a Ildefonso-Manuel Gil, Rosendo Tello y Manuel Vilas. Durante su trayectoria también ha sido traductor, ha publicado artículos sobre arte y literatura en diversos periódicos y revistas de tirada nacional, y editor, fundando la colección Puyal de poesía en 1977 y la revista Malvís en 1988.


Ha sido galardonado con el Premio de las Letras Aragonesas 2010.


Aquí un adelanto de su último libro "Caja de lava" editado por Olifante, pequeño aperitivo, miemtras conseguimos convencerlo para que venga a Primado.


Tal vez vosotros sabéis


No sé, escucho himnos dentro de las lágrimas.

Tuve una casa con ventanas en el techo:

veía tiburones, cordilleras, trenes volar.

Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.

No sé bien qué es la paz:

llegué tarde a la guerra.

La tempestad está tras la montaña,

sobrellevo el estruendo de su luz.

Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.

Tiemblan mis pies

cuando retumba el eco del silencio,

no sé si las palabras tienen sangre.

Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.

No sé por qué se tambalea el vértigo

cuando miro las cúpulas,

pero noto en mi pecho borboteos de petróleo.

Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.

Mi país es un rompecabezas,

al más mínimo golpe se desvertebrará:

ya no tendré país.

Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.

Desde el avión veía sobre el mar

manadas de elefantes petrificados,

dromedarios tendidos, sombras de cocodrilos:

me dijeron que eran islas griegas.

Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.

Huyo, siempre huyo: acaso tras las puertas

que arrancan sus bisagras, sus cerrajas

y, a lomos de las llamas, corren irrefrenables

para aclamar a los ladridos del mar.

Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.

La poesía debe ser extrema,

estampido de mundos, abrazo de la pólvora,

escardar las tinieblas con antorchas,

trepanación de asombro y ebriedad.

Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.

Yo no sé qué preguntan al sol los limoneros.

Ignoro los secretos de las algas y de las medusas.

Tampoco sé si esto es un poema

o una pequeña galería de hormigas.

Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.





(de Caja de lava)

MIGUEL HERNÁNDEZ, POETA DEL PUEBLO

-Este año se cumple el primer centenario del nacimiento del poeta univesal Miguel Hernández, no es este un aniversario más, pues Miguel no es un poeta más, su duro y ejemplar periplo vital, su altísima poesía, su conciencia crítica, su compromiso con la causa de los trabajadores, su militancia comunista y su movilización contra el fascismo, lo convierten sin paliativos en el poeta del pueblo, todo ello nos obliga desde Primado a promover en este 2010, más aun si cabe, actividades que ayuden a conocer mejor al hombre, su poesía y su testamento vital.
Nuestro objetivo, pues, es doble: aproximar a las bases de la sociedad, niños y jóvenes, vecinos, ciudadanos corrientes, jubilados y cualquier persona con sensibilidad cívica y artística al que defendió hasta con su vida la libertad, la república y la justicia haciendo una poética (teatro, poesía, notas de prensa, cartas, etc.,) dialógica, fértil y hermosa, comprometida, amorosa, antifascista, contradogmática, fraterna. Acercar Miguel Hernández, vida y obra, a Institutos, colegios, centros escolares, asociación de vecinos, fallas, tertulias literarias, agrupaciones culturales, etc., más allá del estereotipo y más acá del poeta con musicalidad y sentimental afección amorosa. Que sin excluir lo muy meritorio y reseñable de su acento votivo, de su calidad técnica y de su empatía popular, profundizar en los alcances de su trayectoria al servicio de unos ideales que persiguen un mundo más vivible y compartible, con unas bases hospitalarias, solidarias y culturales que hoy son tan urgentes aprovechar y reflexionar.
Así mismo trabajaremos lecturas y aproximaciones del poeta con la visita a Institutos y colegios de poetas locales y de otros puntos de la geografía española que darán buena cuenta de cómo ha influido y como se revela hoy la conciencia poética hernandiana en los poetas españoles contemporáneos.
En Librería Primado, así como en el Café Cultural El Dorado, junto a a asociación poética Caudal, y otros centros culturales valencianos se propiciarán lecturas públicas. Queda claro que la mejor poesía, como es el caso de Miguel Hernández, emana de un hombre excepcional en un tiempo desastroso como fue el que nos devino con la guerra civil y el posterior régimen dictatorial.
Animar a la lectura, desde Miguel Hernández, es una oportunidad de facilitar a nuestra sociedad gozosas herramientas para construir un futuro mejor.
II
Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.
Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

Miguel Hernández, El hombre acecha (1938-1939)

JOSÉ LUIS SAMPEDRO 92 AÑOS


José Luis Sampedro, cumple hoy 92 años, entrañable autor, excelente novelista, economista y ser humano, amigo animador de las actividades de la librería, hoy recibirá múltiples felicitaciones, a la que queremos sumar la nuestra, de corazón, desearle, que junto a Olga Lucas su inseparable compañera, tenga un feliz cumpleaños, queremos disfrutarlo otros 92 años si fuera posible, y esperamos tener pronto ocasión para abrazar a ambos. De parte de los amig@s de Primado
!!FELICIDADES MAESTRO!!
La primera fotografía realizada por Alejandro Mayordomo es del ya lejano año 1998, corresponde a la inauguración de la primera tertulia en la que ejerció de padrino, podréis observar que en mi cabeza predominaba el color negro.
En la siguiente realizada por el mismo autor comparten la instantanea de AM acompañando al maestro, Olga Lucas, Boni, Manuel Blanco, Francisco Gisbert y Javier, en la celebración sorpresa de su 84 aniversario, aquí en la librería cuando asistió a la presentación de un libro.

Para cerrar esta felicitación, incluyo un escrito del Cuaderno de Saramago, que creo que define bien al profesor.

José Luis SampedroBy José Saramago
Esta tarde he oído hablar a José Luis Sampedro, economista, escritor, y, sobre todo, sabio, sabio con esa sabiduría que no viene dada con la edad, aunque ésta pueda ayudar algo, pues es consecuencia de la reflexión como forma de vida. Le preguntaban en televisión por la crisis del 29, que él vivió de niño, pero que luego estudió bien de catedrático. Ha dado respuestas inteligentes que los interesados en comprender lo que ocurre encontrarán en sus libros, tanto ha escrito José Luis, o rastreando el reportaje en la red, pero una pregunta que él mismo ha realizado, sin retórica, sin que mediara el periodista, se me ha quedado grabada. Nos preguntaba el maestro, también a él mismo, cómo se explica que haya aflorado tan rápidamente el dinero para rescatar los bancos y, sin necesidad de calificativos, si ese dinero habría aparecido con la misma rapidez de haberse solicitado para solucionar una emergencia en África, o para combatir el sida… No era necesario esperar mucho para intuir la respuesta. La economía, sí, podemos salvarla, no el ser humano, ése que debería ser la prioridad absoluta, sea quien sea, esté donde esté. José Luis Sampedro es un gran humanista, un ejemplo de lucidez. El mundo, al contrario de lo que a veces se dice, no está desierto de gente merecedora, como él, de que le prestemos toda nuestra atención. Y hagamos lo que él nos dice: intervenir, intervenir, intervenir.

SANTIAGO ALBA RICO

"Las reglas del caos" de Anagrama lo leí hace algunos años, tal vez cuando le dieron el premio de ensayo en la editorial por el noventa y tantos y encontré un filosofo brillante en su exposición y firme en sus convicciones anticapitalistas, después me tropecé con la edición de "¡Viva el mal!, ¡viva el capital!" y ¡Viva la CIA!, ¡Viva la economía!, dos publicaciones de Virus que retomaban al personaje inolvidable de La bruja avería, aunque debo reconocer que cuando dicho personaje destacaba en tve, yo ya estaba un poco talludito. Santiago Alba Rico, hijo de la genial Lolo Rico, había sido también co-guionista en el programa infantil. Poco después la editorial valenciana Numa, de transcurrir efímero publicó Torres más altas en 2003, donde hacía una magnífica reflexión sobre las causas y efectos del atentado a las Torres Gemelas de Nueva
York. Esa primavera pasó por Valencia, y estuvimos una tarde de feria hablando durante unas horas en la caseta, sobre la política, el terrorismo, el papel de los intelectuales ante las nuevas situaciones y otras cosas, la verdad es que siempre he pensado que desaproveché la oportunidad. Me pareció un personaje tímido y sencillo,
además de un intelectual comprometido.




Yo tenía diez niñitos (de Santiago Alba Rico)
Yo tenía diez niñitos.
Uno nació en Tucumán, nuevo como la aurora. El papá FMI lo acunaba entre sus brazos: "el pan que te quito ahora dentro de cien años será caviar". No murió de hambre, no, sino de vida breve.
No me quedan más que nueve.
De los nueve que quedaban, uno nació en Tulkarem. Se suicidó una mañana en su casa, contra un misil israelí, mientras mojaba en un vaso de agua la colilla de un bizcocho.
No me quedan más que ocho.
De los ocho que quedaban, uno nació en Senegal. Con treinta dientes y una patera quiso invadir Gibraltar y para ahogarse sin trabas abandonó entre las olas su único juguete.
No me quedan más que siete.
De los siete que quedaban, uno nació en Afganistán. Se escondía debajo de un harapo y un cartón, pero Dios, que estaba en Florida, lo notó, tronó y le arrojó encima un racimo de centellas que le arrancaron los brazos y los pies.
Ya sólo me quedan seis.
De los seis que me quedaban, uno nació en Basora. Olía flores de uranio, bebía néctar de clavos, caídos desde el Olimpo, y se le pudrió la cara y se le derritió un pulmón. Pidió permiso para curarse, pero se lo denegó, allá muy lejos, el padre gringo.
Ya sólo me quedan cinco.
De los cinco que quedaban, uno nació en Guatemala. El tío Nestlé le quitó la leche, la cuñada Vivendi el agua, el primo Monsanto el maíz, el abuelo Bayer las vacunas y el colega Enron la lámpara. Un cañón le quitó la tierra y un juez la casa y luego llegó el gobierno y le dijo: "Como vivas, te mato".
No me quedan más que cuatro.
De los cuatro que quedaban, uno nació en Medellín. Ahito de pegamentos, lamedor de escaparates, el gamín deambulaba por un centro comercial; y como no podía comprar sus zapatos, un gran señor comerciante le disparó entre los dientes y lo colgó del revés.
Ya sólo me quedan tres.
De los tres que me quedaban, uno nació en el Congo. Inservible ya para extraer coltán por un dólar al día vigilado por tres ejércitos, dobló la cabeza y, porque así lo exigían los balances de la Compañía, se lo llevó la tos.
No me quedan más que dos.
De los dos que me quedaban, uno nació en Vietnam. Nació con pata de palo y con tan mala pata que, mientras cortaba unas cañas, pisó una de las minas que plantó ayer el Tío Sam y que hoy se niega a quitar; y su pierna de carne y su pata de palo volaron hasta Neptuno.
Ya sólo me queda uno.
El último que me quedaba nació en Madrid (o en Valencia o en Euskadi, no lo sé). Este, que no tenía hambre ni frío ni sed ni enfermedades ni miedo de un misil, tenía en cambio la frente despejada y la moral kantiana y protestó por la suerte de sus nueve hermanos. Entonces llegó la policía, le ató las manos, le aporreó las espaldas y lo encadenó en el trullo.
Ya no me queda ninguno.
(Pero de mis lágrimas, como de las piedras de Deucalión, nacerán miles de cuates, meninos, gamines y chavales. Florencia, mamá de Italia, acaba de parir un millón. Y la madre Caracas y Lima y Managua y Barcelona y Lisboa y California y la Francia y la Alemania y la Interpatria toda, mamíferas de justicia y de razón, están alumbrando ya nuevas niñadas para las guarderías abiertas de la resistencia total.)


Santiago Rico, siguió escribiendo, colabora con Rebelión, y otros medios alternativos.
Ha editado más recientemente "Leer con niños" en Caballo de Troya, y finalmente "Capitalismo y Nihilismo", toda su obra merece ser leída con atención sus aportaciones, sus propuestas están por escrito, y como no, la desazón que produce su lectura afecta, aun a pesar de que lo leamos acomodados en la invulnerabilidad que nos produce la ilusión de un sillón y unas pantuflas.




VICENT ANDRÉS ESTELLÉS




De Vicent Andrés Estellés, recuerdo muchas cosas, una comida de "all i pebre" en el Port de Catarroja y un posterior paseo por la albufera hablando de poesía y política, lo recuerdo en su casa de Valencia y en la de Burjassot de tertulia, en el Saler, recitando sus poemas a jóvenes de todo el mundo, cenando con amigos en un restaurante de l´horta ya desaparecido engullido por el asfalto. Recuerdo el libro que tenía dedicado y que un día me desapareció, "a Miquel que es de Terol i parla catalá", generoso hasta la adulación. "Qualsevol día tenim que anar al teu poble, Alfambra, vull coneixer-lo", del amigo recuerdo muchas anecdotas y del poeta sobretodo recuerdo:
ASSUMIRÀS la veu d'un poble,
i serà la veu del teu poble,
i seràs, per a sempre, poble,
i patiràs, i esperaràs,
i aniràs sempre entre la pols,
et seguirà una polseguera.
I tindràs fam i tindràs set,
no podràs escriure els poemes
i callaràs tota la nit mentre dormen les teues gents,
i tu sols estaràs despert,
i tu estaràs despert per tots.
No t'han parit per a dormir:
et pariren per a vetlar en la llarga nit del teu poble.
Tu seràs la paraula viva,
la paraula viva i amarga.
Ja no existiran les paraules,
sinó l'home assumint la pena del seu poble,
i és un silenci.
Deixaràs de comptar les síl.labes,
de fer-te el nus de la corbata:
seràs un poble, caminant entre una amarga polseguera,
vida amunt i nacions amunt, una enaltida condició.
No tot serà, però, silenci.
Car dirà la paraula justa, la diràs en el moment just.
No diràs la teua paraula amb voluntat d'antologia,
car la diràs honestament,
iradament, sense pensar en ninguna posteritat, com no siga la del teu poble.
Potser et maten o potser se'n riguen, potser et delaten; tot això són banalitats.
Allò que val és la consciència de no ser res si no s'és poble.
I tu, greument, has escollit.
Després del teu silenci estricte,
camines decididament.