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ÁNGEL GUINDA Y Mª ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ

 Si la semana pasada tuvimos a tres poetas de Valencia, que unieron sus poéticas dispares y nos ofrecieron un recital fresco y atrevido en el marco del 25 Aniversario de la librería Primado, para el jueves día 20 a las 20 horas dos de los grandes, grandes, y reconocidos poetas nos visitan desde Zaragoza y Salamanca para ofrecernos sus últimos trabajos en un recital organizado por la Asociación Poética Caudal. No perderselo. 



Ángel Guinda Casales nació en Zaragoza el 26 de agosto de 1948.

A los dieciséis años estaba una tarde sentado en un banco del Paseo de la Constitución de su ciudad natal, meditando frente a una escultura de amantes emparaguados, cuando la Poesía se le apareció, poseyéndole. Desde entonces existe y resiste a golpe de versos.

A finales de los sesenta comenzó a dar recitales, e inició estudios de Medicina que pronto abandonó por la Enseñanza. Sus primeros libros aparecieron en la década de los setenta, y a principios de los ochenta recogió su poesía asumida hasta ese momento en Vida ávida, que destacó muy pronto por la crudeza de sus textos y lo autodestructivo de su propuesta.


Compaginó con la escritura su trabajo de profesor de Lengua y Literatura Española: primero en el Prepirineo aragonés y posteriormente en Zaragoza, hasta que desencantado a raíz del juicio contra "La Guinda del Espermento" se exilió a Madrid en 1987.

Su etapa madrileña dio paso a una poesía más existencialista, más preocupada por la soledad y el paso del tiempo. De esta época son las publicaciones Conocimiento del medioLa llegada del mal tiempo y Biografía de la muerte.


Con el nuevo siglo, su afán de comunicar y transmitir le ha llevado a una poesía muy abierta y solidaria, llegando con Claro interior a un público más amplio que se identifica con sus Poemas para los demás.

Su último trabajo que nos ofrecerá en su visita del jueves es "Caja de lava"

Ha sido galardonado con el Premio de las Letras Aragonesas 2010.




María Ángeles Pérez López:


Poeta y profesora titular de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Salamanca, nacida en Valladolid en 1967.
Ha publicado los libros Tratado sobre la geografía del desastre (México, UAM, 1997), La sola materia (Premio Tardor, Alicante, Aguaclara, 1998), Carnalidad del frío (XVIII Premio de Poesía “Ciudad de Badajoz”, Sevilla, Algaida, 2000), La ausente (Cáceres, Diputación / Institución Cultural “El Brocense”, 2004) y las antologías Libro del arrebato (Plasencia, Alcancía, 2005) y Materia reservada (antología seleccionada por Luis Enrique Belmonte, Caracas, El perro y la rana, Publicaciones del Ministerio de Cultura de Venezuela, 2007). También ha publicado las plaquettes El ángel de la ira (Zamora, Lucerna, 1999) y Pasión vertical (Barcelona, Cafè Central, 2007). Recientemente, ha aparecido Catorce vidas (Poesía 1995-2009) con prólogo de Eduardo Moga, en el que se recogen todos sus libros hasta la fecha (Salamanca, Diputación, 2010).


Nos leerá poemas de su nuevo libro sobervio, recien editado por Olifante con el título de "Atavío y puñal" y cualquier otro poema que se le ocurra de su amplia producción poética. Su poesía está recogida en diversas antologías españolas y europeas, así como traducida a varios idiomas (inglés, francés, italiano, neerlandés y armenio). Ha sido jurado de varios premios literarios, entre otros, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamercana 2005 y 2009 y Premio “Miguel de Cervantes” en 2007

ÁNGEL GUINDA, CAJA DE LAVA







Ángel Guinda Casales nació en Zaragoza el 26 de agosto de 1948.


A los dieciséis años estaba una tarde sentado en un banco del Paseo de la Constitución de su ciudad natal, meditando frente a una escultura de amantes emparaguados, cuando la Poesía se le apareció, poseyéndole. Desde entonces existe y resiste a golpe de versos.

A finales de los sesenta comenzó a dar recitales, e inició estudios de Medicina que pronto abandonó por la Enseñanza. Sus primeros libros aparecieron en la década de los setenta, y a principios de los ochenta recogió su poesía asumida hasta ese momento en Vida ávida, que destacó muy pronto por la crudeza de sus textos y lo autodestructivo de su propuesta
Compaginó con la escritura su trabajo de profesor de Lengua y Literatura Española: primero en el Prepirineo aragonés y posteriormente en Zaragoza, hasta que desencantado a raíz del juicio contra "La Guinda del Espermento" se exilió a Madrid en 1987.
Su etapa madrileña dio paso a una poesía más existencialista, más preocupada por la soledad y el paso del tiempo. De esta época son las publicaciones Conocimiento del medio, La llegada del mal tiempo y Biografía de la muerte.


Con el nuevo siglo, su afán de comunicar y transmitir le ha llevado a una poesía muy abierta y solidaria, llegando con Claro interior a un público más amplio que se identifica con sus Poemas para los demás.

Es autor de la letra del Himno de Aragón junto a Ildefonso-Manuel Gil, Rosendo Tello y Manuel Vilas. Durante su trayectoria también ha sido traductor, ha publicado artículos sobre arte y literatura en diversos periódicos y revistas de tirada nacional, y editor, fundando la colección Puyal de poesía en 1977 y la revista Malvís en 1988.


Ha sido galardonado con el Premio de las Letras Aragonesas 2010.


Aquí un adelanto de su último libro "Caja de lava" editado por Olifante, pequeño aperitivo, miemtras conseguimos convencerlo para que venga a Primado.


Tal vez vosotros sabéis


No sé, escucho himnos dentro de las lágrimas.

Tuve una casa con ventanas en el techo:

veía tiburones, cordilleras, trenes volar.

Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.

No sé bien qué es la paz:

llegué tarde a la guerra.

La tempestad está tras la montaña,

sobrellevo el estruendo de su luz.

Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.

Tiemblan mis pies

cuando retumba el eco del silencio,

no sé si las palabras tienen sangre.

Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.

No sé por qué se tambalea el vértigo

cuando miro las cúpulas,

pero noto en mi pecho borboteos de petróleo.

Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.

Mi país es un rompecabezas,

al más mínimo golpe se desvertebrará:

ya no tendré país.

Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.

Desde el avión veía sobre el mar

manadas de elefantes petrificados,

dromedarios tendidos, sombras de cocodrilos:

me dijeron que eran islas griegas.

Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.

Huyo, siempre huyo: acaso tras las puertas

que arrancan sus bisagras, sus cerrajas

y, a lomos de las llamas, corren irrefrenables

para aclamar a los ladridos del mar.

Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.

La poesía debe ser extrema,

estampido de mundos, abrazo de la pólvora,

escardar las tinieblas con antorchas,

trepanación de asombro y ebriedad.

Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.

Yo no sé qué preguntan al sol los limoneros.

Ignoro los secretos de las algas y de las medusas.

Tampoco sé si esto es un poema

o una pequeña galería de hormigas.

Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.





(de Caja de lava)