
En cada uno de los cuentos que se recogen en este primer libro de Inma Campos, aparece un mismo mar, escenario, paisaje, testigo o motor de las historias que se desarrollan a su alrededor; pero un mismo mar con todos los distintos matices del azul. A pesar de que todos los relatos se han esrito en períodos diferentes y abordan temas distintos, todos ellos parecen responder a una unidad caleidoscópica de la biografía de la autora. Su fuerte compromiso social y lingüistico, la sensibilidad a la hora de tratar el sentimiento trágico en el desarrollo de escenas cotidianas, la presencia de la memoria y sus lazos con la propia identidad, contados con un lenguaje cercano, sensible y sensitivo al presentar tanto el mundo de los afectos como los problemas de la inmigración, el papel de la mujer, la maternidad o la fidelidad a un paisaje de la infancia, nos señala el aspecto más vital de la literatura, como si contempláramos a la escritora ante el naufragio en el que muchas veces se convierte la vida y en la que sólo la mar puede salvarla. 

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