Al acabar habrá invitación.
WARNING de El corazón de los helechos.
Para que nadie anuncie el abandono
de la campana inversa que sostiene tu verbo
y seamos la carne de lo oculto.
Para que los perdidos rocen lo indeleble
de aquello que no pesa
y cabe,
como el aire,
en el pequeño espacio de tu mano,

ya semilla.
Para que los ciegos nombren los colores del canto
y fluya la memoria;
el racimo.
Para que nunca,
para que el hombre caiga de los clavos
y los cuerpos suenen en el germinar del mundo,
para que tú,
para que la pureza exista;
que mis ojos no enturbien el poema.
De "La isla que prefieren los pájaros"
Las ciudades te han hecho de cristal.
En ti no hay horizonte.
(Otro poema)
El paisaje
nos sale de los ojos.
Naturaleza muerta.
Naturaleza vida
es la que muerde.
(Otro poema)
Cuerpo de ave no traiciona.
La niebla se lo lleva.
Cuerpo de monte
será monte mañana
aun penetrado de criaturas.
…a la esperanza de la des-civilización
Cuando todo está perdido, no hay nada perdido.
Y aunque todo parece que se rompe,
uno es más fuerte de lo que pensaba.
Y uno descubre.

pero ya nada importa.
De Anillos de Saturno
II
Pronto.
Temprano.
Cuando nuestros padres
aún eran sólo unos niños asustados
porque nosotros ya habíamos
dejado de serlo.
Nos miraban desde las aceras,
sin reconocer su cosecha,
como a una plaga de infectados
por un virus ajeno al nombre de su dios.
Demasiado pronto
quisimos contagiar un entusiasmo
estampando versos insolentes
en sus puertas blindadas.
Sus pupilas agitaban noes
para empequeñecernos
pero seguimos cantando.
Demasiado pronto.
Cantando.
Y entre nota y nota
sus ojos de piedra dura
helaron todos los colores
de nuestros versos.
Y por ver un sí en sus pupilas
de niños
llenamos de silencio
nuestra madurez aniñada

y abandonamos el baile en las plazas.
Pronto.
Demasiado pronto les seguimos
a las aceras para desinfectarnos
de esa peligrosa peste del que no tiene nada
que perder
con sus miradas de aprobación.
Y nos enjaulamos.
Voluntariamente presos.
Fieras domesticadas
en el nombre del padre.
Adormecidos por la gracia de Dios.
¡Que alguien traiga una escalera!
¡Que alguien traiga el pico
de deshacer aceras!
Que alguien traiga la espada
de allanar caminos.
Antes de comenzar el recital procedimos a inaugurar el nuevo mural de la librería realizado por All muro.com, participo de madrina la poeta Ana Pérez Cañamares, que a su vez es la autora del poema que adorna la fachada.
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