GÜRTEL & COMPANY (UNA SERIE VALENCIANA) de ALFONS CERVERA

PRÓXIMAMENTE, EN ESTA PLAZA
Vivimos en una democracia demediada, en la que la corrupción se ha extendido más allá de lo que podía imaginarse -por mucha imaginación que se tuviera- en aquellos años de esperanza, cuando esa democracia se esculpía a fuerza de carreras y de recibir porrazos. Pero así son las cosas: esta democracia blanda, enfermiza, padece entre otros males el de la corrupción. Y si se habla de corrupción, la Comunidad Valenciana está en su epicentro. No es que en otros lugares no la haya, pero en ninguno se muestra con tal nivel de desfachatez, ni con la apariencia de impunidad con que se viste en tierras valencianas.




El caso Gürtel tiene ramificaciones por toda -o casi toda- España, pero sólo aquí ha alcanzado de lleno a las más altas instancias políticas, con su gobierno presidido por Francisco Camps a la cabeza. Unas instancias y un gobierno, además, que evidencian podredumbre en todos sus flancos: Carlos Fabra en Castellón, José Joaquín Ripoll en Alicante y Camps como presidente del PP y de la Generalitat han sido ya imputados de graves delitos. Tres provincias anegadas por la miseria moral y un apetito económico que -si nos atenemos al incalculable gusto por el lujo derivado de los regalos obtenidos por los políticos y familiares del PP valenciano a cargo de la trama Gürtel- ponen los pelos de punta.



Alfons Cervera, principalmente desde las páginas del periódico Levante-EMV, pero no sólo, ha venido siguiendo y denunciando en sus artículos de Opinión el cáncer del cohecho y el tráfico de influencias, los negocios sucios, las tramas mafiosas que se han asentado en la Comunidad Valenciana con innegable desparpajo. Fruto de ese seguimiento, Gürtel&Company (Una serie valenciana) constituye la crónica indignada de una situación que ha provocado que, según todas las encuestas, los españoles señalen a la clase política como uno de los grandes problemas que agobian a este país.

Acontinuación tenéis un adelanto del último ¿último? capítulo del libro. Hagan sus reservas.




HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO



Los mejores finales son los finales abiertos. Eso dicen. Cuando nos levantamos de la butaca en un cine, la película que acabamos de ver seguirá viviendo fuera de la pantalla y en las vueltas y revueltas que le vayamos dando en la cabeza. La palabra fin que cierra las páginas de un libro no es más que una hilera de puntos suspensivos que como en los viejos tebeos de la infancia anuncia que la historia continua. Aquí llegan esos puntos suspensivos. Dije muchas veces antes de ahora que Gürtel&Company. Una serie valenciana sería un libro inacabado. Y lo es. Ahora mismo nos quedan muchas certezas sobre el entramado mafioso de una corrupción que va más allá de la sola corrupción política y aún más incertidumbres. Estamos a viernes, 18 de febrero de 2011, y las posibles direcciones, tan abiertas como este libro, se bifurcan hacia incógnitas casi ilimitadas. En marzo o abril, el juez Flors dictará si sienta o no a Camps en el banquillo de los acusados y en qué fecha sucederá esa circunstancia. Las elecciones del 22 de mayo seguramente dejarán para la historia, con bastante seguridad, un dato inexplicable: el ganador será un imputado por un delito de soborno continuado con la fecha del juicio apuntada en su agenda.



Estoy convencido de que si Camps se sienta en el banquillo allá por el otoño, será condenado a la pena de multa que contempla el antiguo Código Penal. Si se le juzgara desde el articulado del actual, la pena podría haber acarreado también la entrada en prisión del presidente. La posibilidad de que dimita en algún momento del proceso queda en el aire. Sobre todo porque hablamos de un individuo que está desde hace mucho fuera de la realidad y sus comportamientos hace tiempo que sólo tienen que ver con lo estrafalario. También queda otro paisaje no descartable: que Rajoy salga de su ensimismamiento y presionado por María Dolores de Cospedal, Esteban González Pons y otros cuadros del partido aparte de un manotazo al presidente díscolo. Perder, en ese caso, no perdería nada y siento que esto suene a buen consejo de enemigo, un consejo que no es mío sino de las encuestas que aseguran otra victoria más de la derecha en un territorio tradicionalmente de izquierdas como el mío. Pero es lo que hay. Por otra parte, el PP valenciano -no sé si el PP de todas partes- es fiel al jefe hasta la enfermedad. Lo fue a Zaplana mientras el hoy alto cargo en Telefónica conservó su mando en plaza y lo es a Camps porque sigue siendo el padre de familia a pesar de los pesares que le aquejan desde que apareció públicamente el asunto de los trajes y todos los demás -mucho más graves- que le esperan en el calendario de imputaciones. Si en vez de Camps es otro el candidato en las elecciones del 22 de mayo, todo el partido se pondrá a sus órdenes para lo que el nuevo líder decida ordenar.



En cualquier caso, y sean cuales sean los resultados últimos de estas elucubraciones, el libro que ustedes tienen en las manos se acaba aquí

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